En una mágnifica alegoría, Herman Hesse relata como logro escapar de la prisión -y de sus captores- dibujando un tren en la pared y subiendose a este en el preciso momento en que las cuatro paredes de su celda se le hacian más insoportables.
Esto está muy bien, el único problema lo tenemos los que no sabemos dibujar trenes. O, al menos uno que no se enrede como un indescifrable garabato. Tal vez sea cuestión de ser un poco más modestos, de soñar más chiquito, para al menos dibujar algo en ese rectangulo vacío. No sea cosa que en el momento decisivo encontremos a nuestra pared blanca y fría, mirandonos expectante como un cachorro mojado.
Siendo así, por mi parte me conformo con lograr dibujar un reno 12 jodido de chapa, de esos que parecen haber sobrevivido a un incendio... estoy seguro de que con eso me va a bastar para subirme en el momento preciso.
0 comentarios:
Publicar un comentario